Muere Whitney Houston a los 48 años

La droga y una vida de pareja compleja acabaron con la carrera artística de la reina afroamericana del pop de los 80 y 90

La cantante Whitney Houston, en una actuación en 2009 en Los Angeles. / MARIO ANZUONI (REUTERS)
Whitney Houston, cantante y actriz que sufrió numerosos reveses en su carrera debido a su adicción a las drogas, ha fallecido en la madrugada de hoy a los 48 años de edad, según anunció a la agencia Associated Press su publicista, Kristen Foster, quien no aclaró inicialmente las causas ni el lugar de su muerte.
Poco despúes, las agencias de noticias precisaron que la artista fue declarada muerta a las 15:55 hora local (0:55 GMT) en el Hotel Beverly Hilton de Beverly Hills (Los Ángeles). Una persona de su entorno había avisado poco antes a los servicios de asistencia, que trataron de reanimarla sin éxito. El teniente de la policía Mark Rosen ha asegurado ante la prensa que "no había signos evidentes de criminalidad" y que se está investigando las causas de la muerte, informa EFE.
 Houston nació en 1963 en Nueva Jersey, en una familia de sólidas raíces musicales. Su madre, la cantante gospel Cissy Houston, era prima de Dionne Warwick, una de las grandes damas del soul y el pop en Estados Unidos. La llamada reina del soul, Aretha Franklin, fue la madrina de nacimiento de Houston. De niña cantó en su iglesia, de afiliación baptista, dando pruebas de su potente voz a edad muy temprana.
En 1985 Houston publicó su primer disco, con la compañía Arista, con la que permanecería hasta sus últimos trabajos. En él mezclaba el soul con animadas melodías, muy bailables, que acabaron convirtiéndose en emblemas de aquella década, como How will I know. El álbum llegó al número uno de la lista Billboard y dio tres singles que también llegaron a lo más alto de esas clasificaciones. Vendió 13 millones de copias.
Repitió el éxito con su segundo disco, Whitney, que la consolidó como una potente fuerza en el mundo del pop. El primer single de ese álbum, I wanna dance with somebody (who loves me), llegó también al número uno de las listas en diversos países. El punto máximo de su fama mundial le llegó, sin embargo, con la que sería la incursión más exitosa de las tres que realizó en el cine: ‘El Guardaespaldas’, de 1992.
Houston actuó en el largometraje y grabó para la banda sonora una versión de la canción I will always love you, de Dolly Parton. El sencillo estuvo 14 semanas en el número uno de la lista Billboard y se convirtió en el más vendido en la historia por una cantante femenina. El disco tuvo dos nominaciones a los premios Oscar por dos canciones diferentes (Run to you y I have nothing) pero finalmente perdió frente a Aladdin. La banda sonora vendió 17 millones de copias.
Houston ganó en vida seis premios Grammy, en reconocimiento a una voz a la que la crítica consideraba unánimemente un portento, hasta que la cantante se zambulló en un autodestructivo ciclo de drogadicción. El detonante que cambió su vida fue su matrimonio con el también cantante Bobby Brown, de quien acabaría divorciándose en 2006. Desde entonces, su comportamiento, en escena y fuera de ella, pasó a ser cada vez más errático.
En 2000, el compositor Burt Bacharach prescindió de ella en la cohorte de artistas que iban a cantar en la ceremonia de entrega de los premios Oscar por sus desplantes y fallos de voz. Iba a interpretar Over the rainbow, de El Mago de Oz. El mismo año, la policía del aeropuerto de Hawai la sorprendió con marihuana en su bolso. Ella se fugó antes de que la pudieran interrogar.
Al año siguiente, en julio de 2001, tomó parte en un concierto de homenaje a Michael Jackson, en el Madison Square Garden de Nueva York. Cantó Wanna be startin somethin. Estaba esquelética, con los brazos y piernas extremadamente delgados. Su prodigiosa voz se había esfumado. Las revistas del corazón comenzaron entonces a especular sobre su gusto por drogas más duras que la marihuana.
Su carrera se resintió. El disco Just Whitney, de 2002, fue un fracaso. Debutó en el número tres de la lista Billboard y vendió solo 200.000 copias. Finalmente, ingresó en rehabilitación en dos ocasiones, en 2004 y 2005. En aquel entonces la presentadora Diane Sawyer le preguntó en una entrevista televisiva sobre los rumores de su adicción al crack. "El crack es barato. Gano demasiado dinero para fumar crack. Que quede claro. Yo no fumo crack. Es una mierda", dijo, en unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo.
Aparte de un disco de temas navideños, hasta 2009 no volvería a publicar material original. Presentó un último álbum, I look to you, hace tres años, en el programa de televisión Good Morning America. En el directo quedó constancia de que la voz no había regresado. Fue una debacle. En una gira internacional que comenzó en febrero de 2010 recibió duras críticas por sus malas actuaciones en Australia y Gran Bretaña. Desorientada sobre las tablas, fue incapaz de sostener las notas de la canción I will always love you.
Oprah Winfrey la entrevistó en 2009. De su voz, la célebre presentadora, le dijo: “Era un portento nacional. ¿Qué pasó?”. Houston culpó a su exmarido de su deterioro. "Algo le pasa a un hombre cuando su mujer alcanza una fama mayor", dijo Houston en aquella entrevista. Del matrimonio solo quedaron malos recuerdos. Él le llegó a partir un labio y ella le abrió la cabeza con un teléfono.
En el momento de su muerte, Houston planificaba su enésimo retorno. El pasado mes de septiembre, la revista The Hollywood Reporter había anunciado que participaría en un remake de la película de 1976 Sparkle. Este fin de semana, antes de su muerte, los medios norteamericanos habían revelado además que se le había ofrecido un puesto como juez en el programa de telerrealidad musical The X Factor.

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