• El Papa Benedicto XVI instó el lunes a los cubanos a construir una sociedad nueva y abierta en el país socialista, donde busca afianzar los lazos con el Gobierno de Raúl Castro para impulsar el papel público de la Iglesia en tiempos de cambio que han generado esperanzas y temores en la isla caribeña.
En la imagen, el Papa Benedict XVI (I) junto al presidente cubano Raúl Castro (D) después de la misa celebrada en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012. REUTERS/Desmond BoylanVer fotoEl Papa Benedicto XVI instó el lunes a los cubanos a construir una sociedad nueva …
SANTIAGO DE CUBA (Reuters) - El Papa Benedicto XVI instó el lunes a los cubanos a construir una sociedad nueva y abierta en el país socialista, donde busca afianzar los lazos con el Gobierno de Raúl Castro para impulsar el papel público de la Iglesia en tiempos de cambio que han generado esperanzas y temores en la isla caribeña.
El Santo Padre inició una visita de tres días con la que muchos esperan que la Iglesia aumente su poder para mediar con el Partido Comunista, único legal en la isla, en asuntos tan sensibles como derechos humanos, libertades políticas y grupos disidentes.
"Deseo hacer un llamado para que den un nuevo vigor a su fe (...) y con las armas de la paz, el perdón y la compresión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre", dijo el obispo de Roma en una multitudinaria homilía, que comenzó bajo un sol abrasador y terminó regada con una ligera llovizna.
El Papa fue recibido por el presidente Castro en el aeropuerto de Santiago de Cuba bajo el atronador saludo de los cañones y los vítores de miles de personas, en un homenaje a la Virgen de la Caridad, patrona nacional, en su 400 aniversario.
El histórico encuentro entre Juan Pablo II y el ex presidente Fidel Castro en 1998 puso fin a la hostilidad entre ambas instituciones desde el triunfo de la revolución en 1959.
Desde entonces, la Iglesia Católica se ha convertido en el principal interlocutor del Gobierno, pese a que las dos instituciones más influyentes de la isla persisten en sus visiones contrapuestas sobre el futuro del modelo socialista.
"Todavía quedan muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, especialmente por cuanto se refiere a la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad", dijo el Papa, vestido de blanco inmaculado, en sus primeras palabras tras llegar a la isla.
Aunque con menos magnetismo mediático que sus respectivos predecesores, Raúl Castro y Benedicto XVI son vistos como líderes más pragmáticos y el encuentro podría cimentar una alianza clave en momentos en que el Gobierno busca actualizar la economía sin renunciar a su ideario marxista.
"La nación ha seguido invariablemente cambiando todo lo que deba ser cambiado conforme a las más altas aspiraciones del pueblo cubano y con la libre participación de éste en las decisiones trascendentales de nuestras sociedad", dijo Castro, vestido con traje negro, corbata granate y unas gafas ahumadas.
JUSTAS ASPIRACIONES
A sus 84 años, Benedicto XVI se embarcó en una pequeña gira para reavivar la fe católica frente al creciente empuje de los populares credos protestantes en la región. En su paso por México, el Papa denunció la violencia por el narcotráfico que ha segado más de 50.000 vidas en los últimos cinco años.
Miles de personas brindaron una jubilosa recepción al pontífice alemán gritando y agitando banderas en una impresionante cadena humana de 8 kilómetros que flanqueó el recorrido del papamóvil hasta el centro de Santiago, la segunda mayor ciudad del país 900 kilómetros al este de La Habana.
"Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos donde quiera que se encuentren", aseguró Su Eminencia en el aeropuerto, una declaración que probablemente será bien recibida por los grupos disidentes y exiliados cubanos en Estados Unidos.
La grey cantó, bailó y coreó consignas a favor del Papa antes de la homilía y la emoción se disparó cuando llegó la Virgen de La Caridad con ramos de flores y su manto enjoyado, protagonizando la cuarta salida que ha hecho la imagen original del santuario de El Cobre, a pocos kilómetros de Santiago.
El martes, el Papa rendirá homenaje a la patrona nacional, un símbolo para creyentes y ateos en la isla desde que fue hallada flotando en el mar por unos pescadores en 1612 para más tarde volar a La Habana a entrevistarse formalmente con Raúl.
No está claro si Benedicto XVI se reunirá también con Fidel, de 85 años, o con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien está en Cuba sometiéndose a una radioterapia para combatir el cáncer que le fue diagnosticado el año pasado.
Sin embargo, no tiene previsto en su agenda recibir a disidentes, que habían pedido un minuto de su tiempo para plantearle demandas de mayor libertad política y respeto a los derechos humanos en el país.
Las Damas de Blanco, un grupo de mujeres católicas que pide la liberación de presos políticos, dicen que las autoridades le mostrarán una Cuba "que no existe" y aseguran que les han prohibido manifestarse durante la visita del pontífice.
/Por Nelson Acosta/

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