Pide que a nadie le falte el pan para vivir
ITALIA.- Benedicto XVI pidió que a nadie le falte el pan necesario para llevar una vida digna y exhortó a los fieles a derribar las desigualdades "no con las armas de la violencia, sino con el amor y compartiendo".
El pontífice hizo estas manifestaciones ante varios centenares de fieles que asistieron al rezo del ángelus dominical en el patio central de la residencia de los papas de Castel Gandolfo, a unos 33 kilómetros al sur de Roma, donde pasa el verano.
El papa se refirió al capítulo sexto del evangelio de Juan, el de la multiplicación de los panes y los peces, y afirmó que Jesús no pide a los hombres lo que no tienen, "pero nos muestra que si cada uno de nosotros ofrece lo poco que tiene se puede cumplir de nuevo el milagro: Dios es capaz de multiplicar cualquier pequeño gesto de amor nuestro".
"Jesús no es un rey terrenal que ejercita el dominio, sino un rey que sirve, que se inclina ante el hombre para saciar no sólo el hambre material, sino, sobre todo, el hambre más profunda, que es el hambre de Dios", subrayó.
Benedicto XVI exhortó a los fieles a participar en la Eucaristía para estar siempre unidos a Dios y les pidió que recen.
"Recemos para que a nadie le falte el pan necesario para llevar una vida digna y se derriben las desigualdades, no con las armas de la violencia, sino con el amor y compartiendo", manifestó.
Tras el ángelus, el papa hizo un "acuciante llamamiento" para que se ponga fin a la violencia en Siria y pidió a los que tienen "mayor responsabilidad" que no ahorren esfuerzo alguno "para lograr la paz" y que se garantice la asistencia humanitaria a las personas afectadas.
El obispo de Roma también tuvo palabras de afecto para los españoles, "que están pasando por momentos difíciles o dolorosos, sometidos a duras pruebas", y para los que gozan de unos días "de merecido descanso".
Benedicto XVI expresó asimismo su preocupación por la situación de la acerería italiana ILVA de Taránto (sur), de la que han sido precintadas por orden de la magistratura varias zonas del complejo industrial por contaminación, lo que pone en riesgo cientos de puestos de trabajo.
El papa expresó su cercanía a los empleados (que en estos días han secundado varias huelgas en defensa de los puestos de trabajo) y sus familiares, "que viven con aprehensión estos difíciles momentos".
El Pontífice exhortó a todas las partes implicadas a nivel nacional y local a alcanzar una solución equitativa, "que tutela el derecho a la salud y el derecho al trabajo, sobre todo en estos tiempos de crisis económica".

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