HAMBRE, MISERIA Y DESEMPLEO SIGUEN AZOTANDO A FAMILIAS POBRES DE LA ZONA CAÑERA

HAMBRE, MISERIA Y DESEMPLEO SIGUEN AZOTANDO A FAMILIAS POBRES DE LA ZONA CAÑERA Los bateyes del ingenio Barahona donde circulaba gran cantidad de dinero por los pagos que realizaba la empresa a sus obreros y empleados del área del campo quincenalmente, en la actualidad se encuentran sumidos en un espantoso estado de miseria y pobreza, producto de la capitalización del central azucarero a inversionistas extranjeros, en 1999, quienes con sus modernas maquinarias han reducido a su más mínima expresión el alto número de braceros que laboraba en el corte y tiro de caña y de trabajadores de otras áreas de la empresa azucarera. A este estado de calamidad se le suma las enfermedades infectocontagiosas, producto de la insalubridad reinante en la zona cañera y el descuido de los ejecutivos del Consorcio Azucarero Central (CAC), dueño absoluto de lo que antes era la empresa del pueblo que daba vida a las cuatro provincias que conforman la región Suroeste, de velar por la salud de los habitantes. Varia de esa gente, en su mayoría niños, mueren a causa cada año a causa de tuberculosis, leptopirosis, malaria, desnutrición, entre otros males que con voluntad pueden ser controlados. Mientras, esta desgracia se manifiesta en esta empobrecida y abandonada zona, los ejecutivos del CAC, obtienen millonarias ganancias cada zafra azucarera por la venta de azúcar en el mercado internacional, modernizan las oficinas, factoría´, v férrea, locomotoras, tres y acumulan riquezas, a los pobres bateyeros se los lleva el mismo diablo, ante la mirada indiferente de las autoridades de los gobiernos de turno en Bahoruco, Barahona e Independencia. En tanto, que los políticos de las organizaciones partidarias solo visitan la zona en tiempos de campañas electorales en busca de votos, a cambio de dádivas, de la que se olvidan tan pronto llegan a los cargos deseados mediante el voto popular. Se recuerda que primeramente, el central azucarero local fue arrendado a inversionistas norteamericanos, quienes luego la transfirieron el contrato al CAC, quien hasta el momento la administra. Se recuerda que cuando el CAC se hizo con el ingenio destruyó predios cultivados por años en el área de las fincas cañeras desalojó 700 campesinos a unos, situación que lo enfrentó un en un serio enfrentamiento verbal con sacerdotes, pero al final de cuenta los empresarios se alzaron con la victoria, gracias al apoyo brindado por las autoridades gubernamentales de ese entonces. Antes de la privatización del ingenio, operaban once grúas en igual número de bateyes, en cada una de la cual trabajaban 20 y 22 obreros, hoy solo hay una entre los bateyes 5 y 6, donde laboran menos de 30 personas. En el corte y tiro de caña en tiempos de moliendas eran utilizados entre 3 mil y 3 mil 500 braceros, en su mayoría haitiana. Hoy solo ejercen esa actividad menos de mil braceros. También, trabajaban en la empresa en sentido general, entre 7 mil y 8 mil personas de las que dependían otras miles. Hoy en tiempos de zafras azucareras son empleadas unas mil, según los informes. informes. El CAC no permite la formación de sindicatos independientes, en tanto, que los trabajadores, supuestamente son obligados a trabajar horas extras, siendo cancelados de inmediato el que se niega, mientras, que el que se enferma, accidenta o es afectado por alguna enfermedad terminal, es enviado a morir a su casa sin ayuda alguna, según denuncias de obreros que piden que sus nombres no sean publicados por temor a represalias. Según esos trabajadores, ninguno de ellos se atreve a comentar nada sobre las supuestas presiones a que son sometidos por los ejecutivos del CAC, y el que se arriesga a hacerlo, es denunciado de inmediato por los integrantes de una red de "soplones" de la empresa, lo que conlleva su inmediata cancelación, en ocasiones, sin derecho a prestaciones laborales. POR JUAN FRANCISCO MATOS

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