AL MENOS UN MILLON Y MEDIO PODRIA MORIR DE HAMBRE EN HAITI.

Así se desprende de la última alerta de octubre de 2019 del sistema de Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria, una norma mundial para clasificar la gravedad y la magnitud de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.
Por ejemplo, en Thiotte y Belle-Anse (sur), la tasa de desnutrición aguda supera el 10 %, una grave emergencia según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la desnutrición crónica afecta a más del 30 % y de 50 % de la población de las dos ciudades, respectivamente.
Las zonas rurales del noroeste, Artibonite, Nippes y Grand’Anse se encuentran entre las más afectadas y tienen el mayor porcentaje de personas que necesitan asistencia inmediata, dado que sus necesidades se ven agravadas por una caída de la producción agrícola tras la sequía de 2018.
La situación se ve agravada por la creciente inestabilidad política y la violencia de los últimos meses, que han situado a Haití con más de seis millones de personas viviendo con menos de 2,41 dólares al día, indica un comunicado de la entidad.
Esa coyuntura, además, dificulta la labor de las ONG, “nuestros equipos están preparados para llegar a quienes luchan por sobrevivir pero, a menudo, las carreteras están cerradas, los productos básicos escasean y la amenaza de la violencia impregna nuestras vidas a diario”, indicó a Efe el director de Acción contra el Hambre en Haití, Cedric Piriou.
“Desde las crisis políticas del año pasado hemos visto un empeoramiento de la inseguridad alimentaria. (…) el problema del hambre está haciendo estragos en todos los departamentos del país”, agregó.
La ONG se centra en la nutrición de las mujeres embarazadas y de los niños de hasta dos años de edad y trabaja en proyectos de emergencia para combatir la inseguridad alimentaria en las zonas rurales, incluyendo Grand’Anse y Nord’Ouest.
A pesar de la implementación de sus proyectos, reconocen los desafíos.
“El proyecto de distribución del año pasado no fue suficiente para cubrir todas las necesidades. El dinero no era suficiente. Sin embargo, este proyecto nos permitió encontrar información clave sobre el tema”, expuso Piriou.
“Los donantes internacionales parecen olvidar los problemas a los que se enfrenta Haití. Por eso hemos lanzado una campaña internacional de promoción para llamar su atención sobre la situación. Lo que llamamos ‘la crisis olvidada’”, aseveró.
Para Piriou, la información desempeña un papel fundamental en la lucha contra la inseguridad alimentaria.
El director de ACF Haití alertó a la opinión pública sobre las desastrosas consecuencias de la última crisis para las mujeres embarazadas y los niños que no pudieron acceder a la atención de la salud debido al bloqueo de las carreteras, el cierre de hospitales y la escasez de combustibles.
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