Buscando trabajo en los tiempos de Instagram

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EFE / Manuel Noriega
El año que viene marcará el final de un sistema de búsqueda de trabajo para los universitarios de Japón que lleva implantado más de 60 años.
 El “shukatsu” era el método tradicional para que los más jóvenes, en sus últimos años de carrera, encontrasen un empleo al que incorporarse tras el momento de la graduación.
A partir de ahora, se enfrentarán al precipicio laboral del recién licenciado como el resto de los mortales.
Y no es tarea fácil. Los tiempos cambian y el mercado laboral, los perfiles de los trabajadores y los procesos de selección también.
Y si a la competitividad, al cambio de perfiles demandados y a la alta demanda de algunos puestos, se suma una economía renqueante, con índices de empleo estancados o incluso menguantes, el desafío será mayor. Y a mayores retos, más ingenio.
LA MUERTE DEL CV TRADICIONAL.
El Curriculum Vitae era el mejor aliado de quien buscaba trabajo hace treinta años. Un taco de folios en los que iban impresos los logros y méritos del que, con toda la esperanza del mundo, los entregaba a las empresas en las que aspiraba a trabajar.
Aún hay solicitantes de empleo y empleadores que se apoyan en el bueno y viejo CV, pero hay otras empresas y puestos que requieren otro tipo de reclamo, como pueden ser las StartUp, las empresas de diseño o las tecnológicas.
“Muchas grandes empresas están prescindiendo de los currículums tradicionales y éstos deben ser presentados en sistemas de gestión de reclutamiento. Normalmente a través de los portales de empleo de cada empresa”, comenta Alfonso Jiménez, socio director de PeopleMatters, una consultora de Recursos Humanos ubicada en la capital de España.
 “Además, muchas veces el currículum es sustituido por el perfil en redes sociales profesionales, mucho más actualizadas que el propio currículum”, añade.
La transformación digital de gran parte de la actividad empresarial ha causado que se valoren capacidades diferentes a las habituales, que se prioricen las competencias y los perfiles innovadores.
En el momento actual, se valoran las habilidades por encima de las titulaciones. Sobre todo, destacan las técnicas y las competencias digitales.
Elon Musk, el empresario excéntrico que mandó un descapotable al espacio, pide al entrevistado que imagine su vida como un camino y le explique cómo ha sido el recorrido hasta llegar allí, qué obstáculos encontró y cómo los resolvió.
 También hace pasar a los ingenieros que quieran trabajar para él por un proceso de selección que comienza con un acertijo.
Según cuenta un medio estadounidense, dar con la respuesta correcta no es imprescindible para lograr un hueco junto a Musk.
Estas preguntas tienen como objetivo medir la solvencia, la inteligencia y la capacidad de reacción ante los problemas y cómo solucionarlos.
Es una manera, según el empresario, de saber si la persona en cuestión es capaz de sacar, de manera innovadora y efectiva, las castañas del fuego a su futura empresa.
En la actualidad hay cuatro perfiles muy demandados, según Jiménez. “El primero de ellos es el de los profesionales STEM, siglas en inglés para los estudiantes de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas”.
“Dentro de los profesionales STEM, hay un subcolectivo, altamente demandado, se trata de los profesionales que también en siglas anglosajonas se denominan ICTs (básicamente, informáticos e ingenieros de telecomunicaciones)”, añade.
A este perfil se unen los profesionales de la Salud, los técnicos de la Formación Profesional y los profesionales de las ventas y servicios al cliente.
INGENIO CON BASE.
“Lo que el candidato debe hacer es diferenciarse, hacerse visible, llamar la atención y prepararse bien los procesos de selección en los que interviene”, dice Jiménez sobre cómo enfrentarse a la búsqueda de empleo.
Pero es complicado diferenciarse, crear una marca personal reconocible y atractiva. Por ello, en los últimos años ha habido casos de profesionales que han recurrido al ingenio para llamar la atención de las compañías con las que querían trabajar.
Un publicista de 34 años creó una lista de poco más de 150 canciones en la plataforma de música en "streaming", Spotify, de tal manera que leyendo sus títulos se podía conocer su currículum. La maniobra le dio visibilidad en diferentes plataformas, como Twitter.
Adam Pacitti (www.employadam.com) gastó los pocos ahorros que le quedaban en poner un anuncio en una valla: “Gasté mis últimas 500 libras en esta valla. Por favor, dame un trabajo”. Consiguió 60 entrevistas y, finalmente, un puesto de trabajo.
No fueron los únicos. Una recién graduada danesa decidió hacer su currículum con el conocido juego infantil de Lego. No, no juntó bloques para formar letras, sino que creó un avatar de sí misma con Lego Digital Designer e hizo que su hoja de vida pareciese el folleto que acompaña a los muñecos de la marca: “Leah, la pieza que falta en su agencia”, escribió.

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