La capital de España y nueve grandes municipios limítrofes, todos afectados gravemente por la segunda ola de covid-19, afrontan este lunes el primer día laborable de prohibición de entrada y salida de personas de estos núcleos urbanos, salvo causa justificada, para contener la alta transmisión del coronavirus.

Las restricciones aplicadas en la región de Madrid, decididas por el Gobierno de la nación, pondrán a prueba la circulación de automóviles en una amplia zona de elevada concentración poblacional, con cerca de cinco millones de habitantes.

A ellos se unen los cientos de miles de trabajadores que llegan diariamente de otras localidades madrileñas y de regiones colindantes.

Según los datos oficiales, España sobrepasa los 32.000 fallecidos y sigue a la cabeza de la Unión Europea en contagios acumulados (unos 800.000), con 269,5 infectados nuevos por cien mil habitantes en 14 días, por delante de Francia (225,4).

La incidencia es 2,4 veces mayor en la región de Madrid (647,9 casos), solo superada por la de Navarra (692,1), según informó el Ministerio de Sanidad el viernes pasado.

A falta de que la información se actualice el lunes, algunas regiones notificaron este domingo más casos, sobre todo Cataluña: 2.426 en 24 horas y 16 defunciones; y Andalucía: 1.138 y cuatro fallecidos.

Una playa de Valencia (este) amaneció hoy con 53.000 banderas de España, una por cada fallecido que la enfermedad ha causado en el país, según cálculos extraoficiales.

NORMALIDAD CIUDADANA

Las medidas restrictivas se aplican con normalidad en la capital y los otros nueve municipios del sur y del este que están confinados perimetralmente desde la noche del viernes. Estarán vigentes al menos 14 días prorrogables, en función de cómo evolucione la situación epidémica de Madrid.

Las entradas y salidas están prohibidos, excepto por motivos laborales, médicos, de estudios y fuerza mayor, entre otros.

También se restringen las actividades sociales, religiosas, comerciales y de hostelería, con limitación del número de personas reunidas y de horarios para prevenir el contagio.

Los residentes pueden moverse libremente dentro de esas localidades, aunque se recomienda evitarlo.

TENSIÓN POLÍTICA

Las restricciones son motivo de polémica política, pues son rechazadas por la región de Madrid, que las considera una imposición del Gobierno nacional, que por el contrario las considera plenamente justificadas.

La vicepresidenta primera del Ejecutivo, la socialista Carmen Calvo, ofreció hoy "la mano tendida, la coordinación permanente y los criterios de la ciencia" en la lucha contra el coronavirus, pese a las "dificultades con otras administraciones", en alusión a Madrid.

En una entrevista con el diario ABC, la presidenta madrileña, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, acusa al Gobierno de izquierdas de tener una estrategia "calculada y medida" de infundir "miedo" para que la gente "esté asustada" y "le pida intervención y control".

El presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez-Sellés, pidió hoy "sacar la gestión de la pandemia de las luchas políticas y crear un comité de expertos que haga recomendaciones científicas".

Opinó que la situación de Madrid "es preocupante, pero no está descontrolada", y que se está reduciendo el número de pacientes hospitalizados.

El Gobierno central mantiene, no obstante, que la pandemia sigue fuera de control en la región de Madrid, que ofrece uno de los índices más preocupantes del conjunto de Europa.

Representantes de 55 sociedades médicas pidieron a los gobernantes que se basen en criterios científicos, no políticos, para sus decisiones

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