En una entrevista con The New York Times, Poonawalla defendió a su empresa y sus ambiciones. No tuvo más remedio que entregar las vacunas al gobierno, dijo. Citó la falta de materias primas, de lo que ha culpado parcialmente a Estados Unidos. Fabricar vacunas, dijo, es un proceso minucioso que requiere inversión y grandes riesgos. Poonawalla dijo que regresará a India cuando concluya sus asuntos en Londres. Y se encogió de hombros ante sus comentarios previos sobre las amenazas, ya que dijo que no eran “nada que no podamos manejar”. Pero Poonawalla también reconoció que el Serum Institute por sí solo no tiene la capacidad para vacunar al país en el corto plazo y mucho menos para asumir la carga de vacunar a los pobres del mundo.

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